Llega la Navidad, una de las épocas más especiales del año. Y con ella las reuniones familiares, los brindis, las sobremesas eternas… y, por supuesto comidas ricas por todas partes.
Pero si estás embarazada, es normal que te preguntes qué puedes comer en Navidad sin poner en riesgo tu salud ni la de tu bebé.
La buena noticia es que puedes disfrutar de estas fiestas sin renunciar a disfrutar ni al placer de comer bien, solo necesitas tener claro qué alimentos evitar.
En este artículo te cuento:
- Qué alimentos debes evitar si estás embarazada
- Qué opciones sí puedes disfrutar sin preocupaciones
¿Preparada para disfrutar al máximo de la Navidad?
¡Vamos a ello!
Alimentos que debes evitar en Navidad si estás embarazada
Empezamos por lo más importante que es protegerte a ti y a tu bebé de posibles infecciones alimentarias como la listeriosis o la toxoplasmosis.
Aunque no son muy comunes, durante el embarazo pueden tener consecuencias, por eso es importante saber qué alimentos evitar durante las celebraciones navideñas.
En estas fechas es habitual que se cuelen en la mesa productos más «gourmet» o recetas caseras que a simple vista pueden parecer inofensivas, pero ojo, porque no todos son seguros cuando estás embarazada.
Aquí tienes los principales alimentos que es mejor evitar estas Navidades:
1. Carnes y pescados crudos o poco hechos
Durante el embarazo, es importante tener especial cuidado con la forma en la que se cocinan ciertos alimentos, sobre todo las carnes y los pescados, ya que pueden suponer un riesgo si no están bien cocinados.
Carnes crudas o poco hechas
Puede que te ofrezcan entrantes como carpaccio, steak tartar o embutidos curados como el jamón serrano, el chorizo o el salchichón. Todos ellos tienen algo en común: no se cocinan.
Esto significa que pueden contener el parásito de la toxoplasmosis, que durante el embarazo puede afectar al bebé.
Pescados crudos o semicrudos
Lo mismo ocurre con algunos platos como el sushi, sashimi, ceviche o los boquerones en vinagre. Aunque estén bien presentados y sean frescos, no están cocinados a altas temperaturas, lo que deja la puerta abierta a todo tipo de bacterias y parásitos como el anisakis.
Incluso si por fuera parece hecho, si la parte interior de la carne o el pescado está poco cocida, no es seguro durante el embarazo.
¿La clave?
Asegúrate siempre de que las carnes estén bien hechas por dentro y que los pescados estén completamente cocinados. No basta con que se vean dorados por fuera: deben estar hechos también por dentro.
2. Mariscos crudos o poco cocinados
Los mariscos son un clásico de las mesas navideñas, y sí puedes disfrutarlos si están bien cocinados. Langostinos, gambas, mejillones o almejas cocidos o a la plancha son opciones seguras, ya que el calor elimina posibles parásitos como el anisakis y otras bacterias.
Eso sí, evita comer marisco crudo o poco hecho, como las ostras frescas, ya que pueden representar un riesgo de infección que, aunque es poco frecuente, puede ser más grave durante el embarazo.
Además, los mariscos son alimentos delicados y si no se conservan o manipulan bien, pueden causar infecciones alimentarias. Por eso, si decides comerlos, asegúrate de que:
- Estén bien cocinados (sin zonas crudas)
- Provengan de un lugar de confianza
- Se hayan conservado correctamente hasta el momento de servirlos
Asi que marisco sí, pero siempre bien cocido y con precaución.
3. Patés no pasteurizados o caseros
Los patés suelen ser habituales en los aperitivos navideños. Y aunque muchos son seguros, es importante saber cuáles elegir y cuáles evitar durante el embarazo.
Los patés industriales envasados, que han sido pasteurizados y han pasado controles sanitarios, en general sí puedes tomarlos. El proceso de pasteurización elimina bacterias como la listeria o el parásito de la toxoplasmosis, por lo que no suponen un riesgo si han sido bien conservados.
¿Cuáles deberías evitar entonces?
- Patés caseros (como el foie gras casero) o artesanales ya que no tienes la garantía de que hayan sido cocinados o pasteurizados correctamente.
- Patés que se venden en mercados, tiendas gourmet o puestos refrigerados sin etiquetado claro.
4. Quesos blandos sin pasteurizar
Los quesos son otro clásico de las comidas navideñas, y lo cierto es que no todos son seguros durante el embarazo.
Sí puedes comer todos los quesos que estén elaborados con leche pasteurizada.
La pasteurización es un proceso que elimina bacterias peligrosas como la listeria, por lo que estos quesos no suponen un riesgo si están bien conservados.
Esto incluye:
- Quesos duros como manchego curado, cheddar, parmesano…
- Quesos frescos como el burgos, mozzarella, feta (si especifican “pasteurizado”)
- Queso crema o tipo untar (como el Philadelphia), siempre que sea envasado y refrigerado.
En cambio, es mejor evitar:
- Quesos elaborados con leche cruda o sin pasteurizar, incluso si parecen «gourmet» o «naturales»
- Quesos blandos o artesanos que no indiquen claramente que están pasteurizados (como brie, camembert o roquefort)
- Quesos caseros de origen desconocido, ya que no puedes asegurarte de su proceso de elaboración
Si el queso no especifica claramente que está hecho con leche pasteurizada, mejor evitarlo.
5. Salsas hechas con leche cruda o huevos crudos
Salsas tipo mayonesa casera, mousse, tiramisú o postres que contengan huevo crudo. Asegúrate de que todos los platos con huevo estén bien cocinados.
Ahora vamos con la parte buena. Porque hemos visto los alimentos que es mejor no consumir, pero hay muchos alimentos navideños que sí puedes comer sin miedo, siempre que estén bien cocinados y sean de buena calidad.
Puedes comer:
- Carnes bien cocinadas (pollo, pavo, solomillo)
- Pescados al horno o a la plancha (bacalao, merluza, lubina)
- Mariscos bien cocidos (langostinos, gambas, mejillones cocidos)
- Quesos curados pasteurizados o frescos (tipo mozzarella, cheddar)
- Ensaladas lavadas en casa con productos seguros
- Frutas, frutos secos naturales, compotas
- Dulces navideños caseros o envasados sin alcohol (mazapanes, polvorones, turrón) Pero intenta no abusar de ellos por el altísimo contenido en azúcar.
¿Y puedo tomar una copita para brindar?
Pues la respuesta corta es no. No hay ninguna cantidad de alcohol que sea segura durante el embarazo, ni siquiera mojar los labios o dar un sorbito para hacer un brindis de forma puntual.
Durante el embarazo, lo más seguro para ti y para tu bebé es no tomar nada de alcohol, ni en Navidad ni en ninguna otra ocasión.
Aunque pueda parecer inofensivo brindar con un poco de vino, cava o licor, no existe una cantidad mínima segura. Incluso una pequeña copa puede afectar el desarrollo del bebé, así que lo más responsable es decir «no, gracias».
Tampoco son recomendables:
- Las llamadas “sin alcohol” pueden contener trazas de alcohol, aunque no lo indiquen claramente.
- Los refrescos azucarados o con gas no aportan nutrientes y pueden aumentar el malestar digestivo típico del embarazo.
- Y si hablamos de café, té o bebidas con cafeína, lo mejor es limitar su consumo, ya que la cafeína también atraviesa la placenta y puede afectar al bebé.
¿Una alternativa segura?
Agua con gas o natural con rodajas de frutas como naranja, granada o limón. Puedes decorarla con hierbas aromáticas como menta o romero y convertirla en tu cóctel navideño especial pero saludable.
Conclusión: Navidad sí, pero cuidándote
Estar embarazada en Navidad no significa tener que renunciar a lo que te gusta, sino aprender a adaptar tus elecciones para cuidarte y cuidar a tu bebé. Hay muchísimas opciones ricas y seguras que te permitirán disfrutar de estas fiestas sin miedo y sin sentirte limitada.
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Soy madre y matrona.
Mi objetivo es dar a las madres la información y atención necesarias para que se sientan tranquilas y disfruten de una experiencia única e irrepetible.








